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viernes, 5 de abril de 2013

Diseño Organizacional y competitividad (Colaborador)



Los cambios en las condiciones del entorno, han trasladado el foco de la verdadera ventaja competitiva a las capacidades de la estructura organizacional: la forma particular en la que ésta es capaz de conseguir sus objetivos estratégicos. 

Las capacidades básicas – ventajas de diferenciación, ventajas en costes y/o ventajas de marketing – deben combinarse con la habilidad de adaptación a los cambios en el entorno competitivo, las necesarias alteraciones en la estrategia y la inevitable pérdida de personal clave.

El diseño organizacional es un proceso formal y supervisado para integrar a las personas, la información y la tecnología de una organización. Se utiliza para acercar lo más posible la forma de una organización, a los objetivos que esta persigue.

El tipo de estructura que tendrá una organización estará determinada por una serie de variables contextuales como su estrategia y objetivos, tamaño, tecnología y el entorno en el que opera.

El diseño organizacional es el proceso de construir y ajustar una estructura organizacional para conseguir sus objetivos. 

El proceso, que parte de las metas organizacionales, convierte a éstas en tareas, que a su vez sirven de base para la definición de los puestos de trabajo. 

Los puestos de trabajo se conectan para formar departamentos y los departamentos se enlazan para formar la estructura organizacional.

Sin embargo, al día de hoy donde la competencia es feroz y veloz en casi todas las industrias y sectores empresariales, hace que sea constante la aparición de nuevos productos, formas de distribución y modelos de negocios, apoyados por los vertiginosos avances tecnológicos, por lo cual las reglas básicas del juego también cambian constantemente y por ende, del propio diseño organizacional.

La democratización de la tecnología y las fuerzas de la globalización han acabado con las principales ventajas competitivas de las grandes corporaciones de antaño. 

La propiedad sobre un proceso productivo o la cercanía a los consumidores y las fuentes de capital, ya no implican una ventaja diferencial significativa. El compromiso del factor humano más capacitado para con la organización tampoco suele durar tanto como antes y más bien está disposición del mejor postor. En definitiva, las barreras de entrada que solían proteger a muchas industrias y sectores ya no existen o son insignificantes.

Estos cambios en las condiciones del entorno, han trasladado el foco de la verdadera ventaja competitiva a las capacidades de la estructura organizacional, es decir, la forma particular en la que ésta es capaz de conseguir sus objetivos estratégicos.

Esas capacidades básicas – ventajas de diferenciación, ventajas en costes y/o ventajas de marketing – deben combinarse con la habilidad de adaptación a los cambios en el entorno competitivo, las necesarias alteraciones en la estrategia y la inevitable pérdida de personal clave.

El diseño organizacional como vehículo a través del cual se ejecuta la estrategia empresarial, debe ser considerado como una actividad crítica para el establecimiento del marco referencial a través del cual la empresa servirá a sus clientes y se interrelacionará con el mercado.

Por tanto, los altos directivos tienen la responsabilidad de comprender de forma profunda y sistemática los conceptos y habilidades involucradas en el diseño de sus organizaciones.

Cuando el proceso se lleva a cabo de forma efectiva, tiene el potencial de facilitar las actividades de la empresa, incentivar la innovación y el talento y proporcionar claridad a los grupos de interés (“Stakeholders”). 

Ahora, también deben comprender que un diseño organizacional realmente efectivo es un proceso continuo y permanente dentro de la empresa. 

La característica dinámica y cambiante del entorno competitivo requiere de constantes cambios en la estrategia y por tanto de las revisiones pertinentes en el diseño organizacional y los modelos de negocios.

Existen una serie de condicionantes que sirven de factores motivacionales para la mejora en el diseño organizacional. 

Hoy en día, la mayoría de las organizaciones se están viendo sujetas a presiones internas y externas que apuntan a esta necesidad.

Entre las presiones internas encontramos:

  • Cambios organizacionales provocados por procesos de integración – fusiones, adquisiciones o asociación estratégica – o bien por procesos de desinversión y/o desintegración.
  • Desarrollo del negocio por crecimiento en las líneas de producto y/o servicios o por expansión geográfica.
  • Cambios en la cúpula de la organización.
  • Detección de deficiencias en los resultados.
Como presiones externas se pueden señalar:

  • Presiones por la mejora en el desempeño y la reducción costes, motivados por la reducción en los márgenes comerciales.
  • Cambios en las regulaciones.
  • La necesidad en la búsqueda de la innovación.
  • Cambios en los requerimientos de los clientes y las especificaciones de los proveedores.
  • Cambios en los entornos competitivos domésticos e internacionales.
En un próximo artículo hablaremos sobre las preguntas que debe responder un diseño organizacional para ser competitivo. 



1 comentarios:

Emilio Morales dijo...

Una sala de datos virtual ofrece altos niveles de seguridad para superar cualquier desafió durante transacciones de fusiones y adquisiciones o asociación estratégica

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