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lunes, 19 de marzo de 2012

Los equivocados del 2.0



En mis interacciones diaras con redes sociales, hay dos que en particular me resultan muy útiles: Linkedin y Twitter, pero igualmente utilizo (como otras 800 millones de personas): Facebook.

Pues bien, dentro de Facebook y Linkedin existe un área para compartir enlaces, información, contactos, entre otros elementos basados en la participación de los integrantes de estos conglomerados de personas, llamados Grupos.

Los grupos de Linkedin (ver enlace), y en menor medida, los de Facebook, son precisamente manifestaciones temáticas del concepto de interactividad: participa/escucha/responde/actúa. Sin embargo, es sorprendente que grupos especializados en 2.0 (por lo menos en nombre), establezcan filtros para sólo publicar elementos propios o de sus integrantes empresariales, dejando sólo en el mejor de los casos, la opción de comentarios para aquellos que estamos inscritos, como si el concepto de participación fuera lo equivalente a “aplaudir” digitalmente (esperando el consabido: “Me gusta”).

Esto no estaría mal, si fuera una página web, con mentalidad 1.0, como casi todos los sitios web, donde uno solo controla el contenido, y publica previa revisión de las colaboraciones.

En ese sentido nuestro sitio: emprendovenezuela.net, es eso. No publicamos abiertamente los artículos de colaboradores, sino que hacemos un proceso de filtrado, selección, editado, diagramación y luego, lo compartimos. Esto es así para mantener la calidad del mismo. Sin embargo, lo asumimos desde el principio, sin ningún rubor. No somos, ni pretendemos ser  2.0 en ese sentido. Creemos, por el contrario, que una sobreexplotación del 2.0, crea una intoxicación, sin mayor calidad. 

Pero, en nuestras redes sociales, en particular, en nuestro grupo de Linkedin (al cual invito, pueden acceder por este enlace) y en el de Facebook (igualmente, pueden acceder por este enlace), ese principio debe ser a la inversa: publiquen todo, y lo que no sea necesario, se borra con posterioridad, es decir, la edición es posterior, porque el principio es la participación y no la calidad o juzgamiento de estas. Y esto, sólo si es un tema que empobrezca, porque nada más fuerte que la indiferencia de los miembros, para demostrar que dicha conversación no despierta mayor interés.

Lo increíble es que en la mayoría de los casos, donde se dan estos “filtros” (que a su vez, tardan en el tiempo, creando un silencio incómodo de días o semanas, desde el envio de la participación) han sido grupos venezolanos especializados en “emprendimientos”, “conversaciones 2.0” y otras áreas, lo que han asumido la conducta 1.0, bajo el título de “participativo” o “colaborativo”, dentro de las redes sociales. Y lo lamento, aplaudo estas iniciativas, pero creo que sus prácticas 2.0, son radicalmente diferentes a lo que estan tratando de defender o propugnar en el país. Una página web es (o debería ser) 1.0, ya el 2.0 es conversar, y eso implica que cualquiera pueda comenzar la conversación, cuando desee, y no una teledirigida o diferida, según voluntad del editor o “administrador”.

Imaginen el fracaso de las redes sociales, si antes de publicar, nuestras participaciones fueran revisadas por un “comité”, para luego publicarlo. Eso sería poco útil. 

Cuando una pagina en una red social, diseñada para conversar (como una “pagina” de Facebook o un grupo en Linkedin), modera de tal nivel que sólo puede publicar su propietario, deja de ser 2.0 y vuelve al 1.0. Se usa como medio de divulgación, y el 2.0 será que diga “me gusta” o “comente” algo sobre lo que “YO” (administrador de la página en Facebook o del grupo en Linkedin) diga.

No sé, en estos casos, algo se perdió en el camino, y ese algo, es el otro, los consumidores, los usuarios, en fin, la conversación. Tal vez, este artículo debió llamarse “en busca de la conversación perdida” o “los monólogos del 2.0”, pero la realidad es que esta actitud es un error de principio, más común en los grupos medianos y pequeños  (medidos por su cantidad de miembros y de conversaciones iniciadas por día) y en español, que en los grandes y en ingles, cuya participación normalmente es abierta, no limitada a “aprobaciones” de la “gerencia”.   

Fernando Fuentes Pinzón
@emprendovzla

4 comentarios:

Unknown dijo...

Es cierto. Hace nada también hacía esa misma reflexión. Llegué a la conclusión de que, como en la vida offline, hay gente para todo. Gente a la que le gusta interactuar y gente que prefiere aprovecharse del movimiento de los demás para ir "alimentandose".
En las redes sociales para lo mismo. Quien está en el 2.0 y lo practica, se nutre y se retroalimenta con las opiniones de los demás, inteactúa y eso le hace más fuerte y, en cambio otros, prefieren aprovecharse del 2.0 para entrar a modo de escaparece de su exposición, ya sea privada o de empresa, volviendo al 1.0
Evidentemente es un error, pero como dije anteriormente, hay gente para todo.
Saludos
Francisco

Jose Ramón Vilarroya dijo...

Muy interesantes y pertinentes tus observaciones Fernando. Espero poder aportar al grupo y que de ello surjan buenas ideas para los emprendedores de Venezuela. Comparto contigo qu está bien mirar por la calidad, pero una cosa es eso y otra cosa limitar la conversación cortándola cuando aún ni ha empezado.

Un saludo cordial
Jose Ramón

Empresa Panambi dijo...

Muy Interesante el artículo a lo que quiero agregar la gran interactividad que yo particularmente encuentro en la Red Social Google Plus, tengo creado un circulo con 310 contactos todos relacionados al Social Media o Marketing Digital, es muy práctico ya que permite el intercambio diario y constante de enlaces, comentarios, experiencias y no tiene limite de palabras como el Twitter y es mucho mas gráfico que el Linkedin. Repito me gustó tu artículo

Darío Vélez dijo...

Hola, Fernando. Llegué a este artículo a través de un enlace en Linkedin. Me alegro haber dado el clic...
Tu reflexión me parece, como a los compañeros, interesante.
Desde la perspectiva pedagógica mi reflexión sobre el tema toca entre otros puntos el que constituye un riesgo, que merece ser evaluado, acoger para los ambientes de aprendizaje cada recurso disponible (1.0, 2.0...,), tomando como criterio la popularidad del mismo. De ser así, pues elevemos a Google y a Facebook a la categoría de universidad, qué digo, de mega-universidad y esperemos si nos hablen de su propuesta formativa o de una propuesta de negocio (donde seremos los consumidores) ensalzada con virtudes formativas.
Mi posición es que la condición 2.o la aportamos nosotros, cuando quitamos los sellos de garantía y rediseñamos para nuevos usos, ahora colaborativos, horizontales, democráticos, significativos, etcétera.

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