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jueves, 28 de febrero de 2013

El reconocimiento y la recompensa (colaborador)



Aguas arriba

Así lo neguemos, todos necesitamos un estimulo para seguir adelante. Es difícil conseguir a alguien que de manera automática se mueva y haga que ocurran cosas sin esperar nada a cambio –en lo material o espiritual-.

El reconocimiento y recompensa es algo que se nos inserta en el disco duro desde muy pequeño, desde el mismo momento en que nos cambian una galleta por una buena acción. Desde ese momento asociamos que si hacemos las cosas bien, debe venir una recompensa como acto seguido. De no haberla, empieza a transitar en nosotros el sentimiento de la negación a cumplir con obligaciones naturales o impuestas por el sistema.

En el ambiente laboral nos conseguimos con colaboradores de todo tipo.

Hay personas que su reconocimiento esta asociado al pay check cada mes y a otros les llena más un well done cada vez que cumplen con tareas difíciles o no rutinarias.

Aguas en el medio

Obviamente hay personas que necesitan una combinación de ambas para estar conformes con su trabajo y de lo contrario, empiezan a buscar en bolsas laborales su próximo destino en pro de eso que no consiguen en su actual posición.

He escuchado un montón de veces a patronos que insisten en el hecho de que no se debe felicitar a alguien por hacer bien lo que esta contemplado en su perfil de cargo y que  solo en casos excepcionales deben ser congratulados, dado que opinan que no es correcto crear precedentes donde se exalte la mediocridad laboral. Puede que esto esté o no fundamentado, pero es una respuesta válida –al menos para sus defensores- en estos momentos en los cuales el desempleo puede ser considerado un problema importante en todo el mundo.

Aguas abajo

Hay muchos otros que viven en un eterno mobbing durante todo el año y que al final regalan un jamón serrano y con eso piensan que cierran todo el ciclo sin mayor consecuencia. Otros arrancan con: “lo estás haciendo bien, pero…

Es un tema complejo, sin embargo, la clave está en recordar que nuestros colaboradores son personas con necesidades de todo tipo y que nosotros como lideres –en un ambiente sano y lógico, donde impere el sentido común- demos condiciones laborales que reten, motiven y reconozcan el trabajo bien hecho. 

Muchas personas trabajan porque sencillamente necesitan dinero, esas personas cumplirán metas casi imposibles con el objetivo de ganarse el bono de productividad. A otras les interesa una palmada, désela; mientras otros, requieren un poco más, evalúelo.

Si usted quiere tener una plantilla que tenga estabilidad y que hagan un trabajo de calidad en el tiempo, reconozca que trabaja con personas y deles un trato justo y cordial. Los resultados llegarán solos y estoy seguro que se sentirá satisfecho y ahorrará algo de dinero. 

Hasta una próxima entrega. 

Asesor Fiscal 
@wlagc

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