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sábado, 9 de febrero de 2013

¿Cómo me afecta la devaluación?


Desde este viernes 8 de febrero del 2013, el gobierno venezolano anunció una devaluación por el orden del 46%, lo que sin duda en una economía de importación, genera consecuencias para todos, aunque no necesariamente negativas para las partes. 

Este artículo trata de dar luces sobre este evento y las consecuencias para los distintos actores: 

1. Gobierno Nacional.

A nivel económico gana (en el político no, pero ese es un tema que escapa del interés de nuestro portal), ya que recibe dolares por la exportación petrolera y lo convierte en bolívares para el pago de deudas internas. 

Por cada mil dólares, tendrán ya (sin ningún esfuerzo) dos mil bolívares adicionales. Y por cada millón de dólares, tendrá un beneficio de 2 millones de bolívares  por lo cual, se podrá aumentar salarios, pagar deudas y otros gastos en bolívares.

Lo malo es que la mayoría de los productos son importados, es decir, pagados en dolares, por lo cual, su afectación en cuanto a precio es directo, sobre todo, porque pasaran algunos meses antes de un aumento general de salarios, además, del mensaje que produce en la economía: PUEDO GANAR DINERO ADICIONAL, SIN HACER NINGÚN ESFUERZO, SÓLO CAMBIANDO LAS REGLAS DEL JUEGO

2. Las empresas.

La eliminación del SITME (un sistema paralelo para la adquisición de divisas), deja huérfano al sector, al ver reducido su capacidad de recibir dolares a CADIVI, un sistema lento y engorroso para recibirlos (si es que al final fuera aprobado la solicitud del empresario). 

Aunque el gobierno ha anunciado sin explicar unas políticas que pretenderá flexibilizar un poco el sistema cambiario a través de la apertura y manejo de cuentas en dólares dentro del propio país, la realidad es que no existe (al día de hoy, 9 de febrero del 2013) un sistema claro ni funcional actualmente, salvo CADIVI y el mercado negro (el cual es ilegal en el país). 

El problema para las empresas (y para nosotros: sus clientes) serán los costos de reposición de las mercancías. Es decir, que a pesar de tener mercancía comprada en 4,30$, para comprar las mismas y seguirlas ofreciendo, se deberá calcular a 6,30$, eso significa que se debe aumentar hoy mismo los precios, para lograr ofrecer la misma mercancía el próximo fin de semana, lo que implica que menos clientes puedan mantener el mismo nivel de compras (o lo que es igual, una reducción de estas). 

3. El emprendedor.

El mensaje dado por el gobierno es el uso de las finanzas para obtener dinero fácil, lo cual no puede ser igualado por el trabajo constante y disciplinado. En otras palabras, el Estado especula (lo recibe en un valor y luego, lo cambia por otro mayor) y acapara (los mantiene controlados) con una moneda específica, para lograr beneficios en perjuicio de quienes usamos la moneda devaluada, es decir, nosotros los venezolanos. 

Otro factor, es la falta de transparencia en el manejo cambiario, es decir, apostar a trabajar en bolívares es una pésima opción para un emprendedor, ya que puede perder rápidamente su valor, por lo cual será menester transar en mercados con monedas duras, como el dolar o en mercancía con el riesgo que presenta el manejo de inventarios (que se le declare acaparador o que se vea afectada por cualquier otro factor). 

Este ambiente obliga a la internacionalización de la empresa, de forma primaria, por supuesto, sin necesidad de descartar aún al mercado nacional, ya que este mismo fenómeno producirá mayor dinero para "distribuir" por parte del gobierno, y eso implica aumentar el poder de compra relativo (es decir, mejorar algunas misiones, algunos salarios, en desmedro de otros). 

También tocará reducir la estimación en cuanto a la capacidad de compra de grandes sectores (antes conocidos como clase media, ahora, más cercano al concepto de pobreza acomodada), y explorar los mercados más populares, como medio para lograr permanecer en el mercado. 

Por ende, es importante que el emprendedor entienda que las oportunidades en la "base de la pirámide" no hacen otra cosa que aumentar, mientras que las mismas, en la clase media, no hacen más que reducirse. 

4. El ciudadano. 

Si usted no es dueño de una empresa, ni está creando una nueva, este medida igualmente lo afecta, ya debe recibir un salario o un beneficio de la venta de productos en bolívares, lo que reduce de un sólo plumazo el valor de lo que tiene guardado en el banco, la cartera o el colchón  y lo vera más pronto de lo que imagina. 

En estos casos, tal vez, la economía del trueque no sea tan descabellada al fin al cabo, ya que los bienes no se devalúan  sino la moneda con la cual se transa, es decir, si cambia algo por otra cosa, ambos productos o servicios mantienen su valor, lástima que no sirva para comprar la comida o los recursos necesarios del día a día. 

También será hora de pensar en un ingreso adicional, pero entendiendo que la misma situación le pasará a la mayoría, por lo cual, la competencia aumentará y conseguir esto, cada vez le será más difícil, al todos haber perdido un poco nuestra propia capacidad de compra. 

Fernando Fuentes Pinzón
@emprendovzla. 





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