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jueves, 12 de abril de 2012

Se busca socio (Colaborador)


Aguas arriba

Desde hace mucho tiempo, el hombre sufre de una importante crisis de insatisfacción que lo hace tratar de luchar contra el estatus quo en pro de cambios que mitiguen en algo esa necesidad imperiosa de moverse en otra dirección – a veces desconocida-.

Esto hace que constantemente se vean dejos de intolerancia en el trabajo diario y alta rotación en los empleos, en búsqueda de ese algo más, que en ocasiones nunca llega. Esta situación influye en muchos casos en el inicio de importantes emprendimientos que de vez en vez son exitosos.

Una vez manifestadas esas insatisfacciones en el quehacer diario, suelen  volver a florecer con los socios escogidos para el nuevo reto iniciado, dado que como buenos venezolanos siempre escogemos como socio -en algo tan serio- al compadre, al hermano o al amigo del alma –o todos inclusive- luego de terminar con el cerebro remojado en alcohol en una feliz tarde de domingo en el jardín de la casa, en la cual se concluye que con tan solo soplar se harán cientos de botellas con altos niveles de rentabilidad.

Aguas en el medio

El iniciar una sociedad no requiere solo de un proyecto y dinero; requiere infinitamente mucho más que eso. Requiere constancia, entendimiento, juicio y en algunos casos cierta frialdad para tomar decisiones de negocio.

No tengo nada en contra del compadre y menos tengo nada en contra de una buena idea nacida un domingo de ocio, pero sin duda que para hacer negocios en sociedad se requiere más que un apretón de manos y buenas intenciones, para lograr tener un emprendimiento exitoso y prospero en el tiempo.

No se concibe un negocio que tenga todas las características de una beneficencia pública, donde se compartan las ganancias, pero no los vaivenes propios de un emprendimiento, a menos que las partes lo hayan convenido así de forma explícita y se encuentren totalmente satisfechos con la estrategia. En estos momentos está de moda la figura de los inversores que mediante préstamos dan oxigeno a nuevos emprendimientos recibiendo intereses por el capital colocado, más un porcentaje limitado de acciones que les permita observar los estados financieros de primera mano, pero sin poder tomar decisiones del rumbo de la empresa.

Aguas abajo

Sobran los casos de socios que terminan siendo enemigos y querellados, de lazos familiares rotos en miles de pedazos y de comentarios jocosos en los cuales el presunto afectado dice que su contraparte es muy fregado y hasta mal amigo. Es por ello que siempre escuchamos con razón la frase: "negocios son negocios".

Otro punto importante está relacionado con la reputación de los socios con los cuales vamos a trabajar, y allí aplica muy bien la frase “dime con quien andas y te diré quien eres”, por lo que definitivamente este punto debe ser analizado con sumo cuidado, dado que sencillamente la buenas intenciones de las partes harán que el negocio brille por sí solo, y no sea opacado por el mal accionar de los participantes.

Mientras dure, los socios deben estar en cuerpo y alma (si quiere leer un poco más sobre emprendimiento y socios, puede ir a este artículo); por eso y muchas otras razones más, es muy delicado decir: "se busca socio". Hasta la próxima entrega. 

@wlagc

15 comentarios:

Pedro Izarra dijo...

buen articulo muy interesante

Laila Bourot dijo...

Interesante!

Alonso Chirinos dijo...

Muy Bueno.

alexandra dijo...

bien

Andrea Veronica Lopez dijo...

Buen articulo

Eduardo E. Ferrrer M dijo...

hay ideas muy ingeniosas!!!!

Gabriel Paul Araujo dijo...

Muy interesante!

Osvaldo Figueira dijo...

Tremendo.

oscar alfredo dijo...

muy importante

Gabriela Añez dijo...

muy buen articulo

Gianfranco dijo...

Es por esto que no se mescla negocios con los amigos o familiares

Rixio Pérez dijo...

muy interesante el articulo

TACOS EL CIPRES dijo...

Tienes mucha razón, los negocios no deben de mezclarse con la familia, o tal vez debes de revisar a fondo si va a funcionar el familiar o amigo con el que vas a hacer negocios.

Alex Rogo dijo...

Muchas gracias por el articulo,tristemente tienes razón por que asi es nuestra cultura latina. Confundimos los negocios con el parentesco, entonces que pasa con los Judios que ellos si pueden separar esas situaciones y son exitosos. Ellos son un mercado cerrado, se compran y venden entre ellos para revenderles y se dan preferencia entre ellos. Yo pocas veces he vistos un Judio de empleado o no he visto a nadie de ellos pidiendo limosna.

Luis Torres dijo...

Muy Bueno

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